La expansión capitalista en nombre de los cuidados
Los gobiernos pueden y deben garantizar que las necesidades básicas de la ciudadanía estén cubiertas, además de avanzar para eliminar el lucro con la enfermedad, la vejez, la discapacidad, la dependencia y la falta de vivienda.
Los cuidados son, y siempre han sido, esenciales para la reproducción de la vida y el trabajo humano. Sin ellos, la vida humana y la sociedad dejarían de existir. En ellos cabe alimentar, sanar, dar a luz y cuidar de los niños, los ancianos y las personas que no pueden valerse por sí mismas. Históricamente, este trabajo se realizaba como una labor doméstica no remunerada por parte de mujeres, otras personas dependientes del hogar o personas en esclavitud. O bien, era un trabajo de baja remuneración realizado por sirvientes u otros trabajadores.
Con la incorporación de cada vez más miembros del hogar al mercado laboral remunerado y el recorte de los apoyos sociales del Estado, se ha producido una creciente crisis de los cuidados en la que a las familias les resulta más difícil simplemente sobrevivir día a día. Hemos visto una expansión drástica del número de trabajadores domésticos remunerados, muchos de los cuales son trabajadores migrantes sin un estatus legal pleno y, a menudo, con derechos y protecciones limitados.
Agravar la crisis
Ante esta crisis, en paralelo, un número creciente de empresas con fines de lucro...