La renta per cápita en España no converge
El dinamismo del empleo ha permitido recortar las diferencias con las principales economías de la UE, pero el poder adquisitivo de los hogares sigue por debajo de la media.
La economía española ha recuperado gran parte del crecimiento y del empleo desde la pandemia, cuando la brecha de capacidad productiva se desplomó por la exposición al turismo y a la hostelería.
Sin embargo, la gran asignatura pendiente sigue siendo la evolución de la renta per cápita en términos reales, que refleja el poder adquisitivo de los hogares, una vez descontada la inflación, medido en relación con un año base.
El año base utilizado es 2020, año en el que se paralizó la actividad de servicios, especialmente el turismo, lo que provocó la recesión más elevada de las últimas décadas, muy superior a la que aconteció en la mayoría de los países de nuestro entorno. Eso generó un retroceso de casi cinco años en la riqueza por habitante.
A partir de 2022, el crecimiento masivo del empleo y el rebote del sector servicios impulsaron con mucha fuerza el indicador de riqueza por habitante, que alcanzó en 2025 el valor nominal más elevado de la serie histórica.
Gran parte de esta fuerte subida de los últimos años se debe a la elevada inflación, fruto de los conflictos internacionales, con el consiguiente alza...