Fragmentos de vida en un teatro efímero

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    Representación fugaz: Pedro Armestre, en el Diario Vivo de octubre de 2018. Foto: Javier
    Javier de Riaño Echánove

    Se dice, y se canta, que la vida es puro teatro. Pero, a veces, la realidad se sube al escenario.

    En diciembre de 2017, el escritor y periodista Sergio del Molino, autor entre otros libros de La España vacía, trepaba al escenario del Palacio de la Prensa, en la Gran Vía madrileña, y emulaba, jugando con el espacio y el tiempo, el pase privado de Las Hurdes, que, otro diciembre, pero de 1933, había tenido lugar en el mismo escenario explicado por Luis Buñuel, creador del documental, posteriormente apellidado Tierra sin pan. Le sirvió de punto de partida para relatar su vivencia personal a lo largo del viaje biográfico y literario por territorios despoblados, desgajados de las urbes donde parece suceder todo.

    Aquella noche, la de 2017, fue la del desembarco en España de un género joven difícil de catalogar: el live journalism. No son charlas TED, ni monólogos de El Club de la Comedia, ni conferencias, ni noticias interpretadas. Son historias subjetivas contadas sobre todo por periodistas, pero también escritores, cómicos, músicos, mimos. Cualquier fórmula narrativa vale, pero no hay ficción.

    "Es un compendio de historias subjetivas, con impliación personal, que tienen vocación y proyección universal", explica François Musseau, corresponsal de Libération en España y cofundador de Diario Vivo, el nombre con el que se ha bautizado en España un formato nacido en California en 2009, de la mano de Doulgas McGray.

    Historias propias

    Uno de los participantes en estas representaciones efímeras —no  se representan más que una vez, a modo de pop up, y no pueden grabarse— es el humorista satírico, dibujante, ilustrador y showman Darío Adanti. En su caso, relató en unos minutos cómo creció con un tío desaparecido durante la dictadura argentina... pero su tío, chófer de un gendarme, no desapareció por vinculaciones políticas, sino por causas nunca esclarecidas. "Me costaba hablar de que mi tío era un desaparecido, era como si le estuviera elevando a una categoría épico-política que no tenía", explica. Acostumbrado al escenario, el cofundador de Mongolia y colaborador de Alternativas Económicas, considera "una experiencia maravillosa" haber podido compartir un relato personal que marcó su niñez, interpretándose a sí mismo. "Vanessa Rousselot [documentalista y coimpulsora de Diario Vivo] me ayudó a estructurar el mensaje en 10 minutos, a pasar de lo cómico a lo dramático y, de hecho, a seleccionar una historia que nunca se me hubiera ocurrido elegir".

    En el periodismo, por mucha opinión que viaje ya sin pudor a través de las cañerías de la información, sigue siendo tabú hablar de uno mismo. Diario Vivo, que con variantes está asentado en EE UU, Francia y Finlandia, acumula ya 20 espectáculos en España. En mayo aterrizó por primera vez en Barcelona, y en septiembre, coincidiendo con el décimo aniversario de eldiario.es, habrá representación en Valencia. Entre las 150 historias (intrahistorias) contadas figuran las de Soledad Gallego-Díaz, Lucía Méndez, Iñaki Gabilondo, Magda Bandera, Miguel Mora, Teresa Turiera, Enric Juliana, José Antonio Guardiola y Alfonso Armada.

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