Políticas públicas para la transformación
La Administración debe involucrarse para crear un marco que impulse un ecosistema empresarial realmente comprometido, creíble y plural
La economía de impacto (EI) parte de una idea bastante sencilla de enunciar, pero que puede resultar compleja de aplicar. Es, a la vez, un concepto, una etiqueta, un ecosistema y una moda; algo nuevo y, al mismo tiempo, no tanto.
El contexto de buena parte del Estado español tiene una larga historia de más de 100 años de desarrollo de organizaciones económicas, sobre todo en forma de cooperativas y mutualidades, con un impacto social positivo desde la economía social y solidaria (ESS).
En los últimos 20-30 años hemos visto emerger diferentes etiquetas en el terreno de prácticas económicas “alternativas” para promover nuevos relatos, instrumentos o ecosistemas que podían, por un lado, servir para abrir oportunidades innovadoras de transformación en la economía y el tejido empresarial o, por otro, simplemente alimentar dinámicas comunicativas o de marketing con poco cambio real y cierta tendencia a la caducidad de las modas.
Desde los actores públicos que se dedican a la promoción económica y el desarrollo local, como Barcelona Activa, se han ido siguiendo algunas de estas dinámicas, generando con más o menos...