¿Se ha vuelto China un país ecologista?
Con su apuesta por las tecnologías verdes, China avanza hacia la descarbonización. Sin embargo, su política medioambiental tiene contradicciones y puntos ciegos. Su transición energética está lejos de ser verdaderamente ecológicaCon su apuesta por las tecnologías verdes, China avanza hacia la descarbonización. Sin embargo, su política medioambiental tiene contradicciones y puntos ciegos. Su transición energética está lejos de ser verdaderamente ecológica
Hubo que esperar hasta 2014 para que China declarara la “guerra a la contaminación”. Una de las consecuencias del crecimiento económico de dos dígitos durante años del país asiático, que alcanzó el 14% en su punto máximo, era un aire saturado de partículas finas, especialmente en el norte y el este. Había logrado sacar a millones de personas de la pobreza y, a la vez, agravaba la crisis ecológica mundial.
Pekín hizo durante mucho tiempo la vista gorda, parapetándose en dos argumentos: después de todo, no contaminaría tanto si no fuera porque estaba abasteciendo los mercados extranjeros con productos baratos (acero, lavadoras, textiles, etc.) Y, por otro lado, aunque China hubiera sido la mayor responsable del cambio climático después de EE UU entre 1850 y 2021, su huella de carbono per cápita seguía siendo en 2023 dos veces menor que la de un estadounidense. Sin embargo, su huella de ahora se acerca ya a la de los europeos.
Un giro progresivo
De hecho, en los últimos años, el discurso chino ha cambiado. El expresidente Hu Jintao imaginó ya en 2007 una forma de conciliar los intereses económicos y...