Alejandro Inurrieta
Vivienda: la revolución más urgente
Derechos: Acceder a un techo se ha convertido casi en una quimera en España y la solución no es sencilla. La gran apuesta debería ser el alquiler de protección oficial.
La venganza de los pequeños inversores
Wall Street: El episodio especulativo protagonizado por las acciones de GameStop y AMC pone de manifiesto la necesidad de regular unos mercados financieros plagados de prácticas corruptas.
Urge una banca pública de verdad
La confrontación ideológica y el fracaso de las cajas de ahorros han dificultado un debate serio, pero ahora la pandemia lo ha convertido en ineludible.
El covid-19 resucita a Roosevelt
Hay que poner en cuarentena las reglas fiscales y que el dinero fluya al corazón de las familias y las empresas.
Al rescate // El covid-19 resucita a Roosevelt
Hay que poner en cuarentena las reglas fiscales y que el dinero fluya al corazón de las familias y las empresas.
Alquileres por las nubes: ¿qué hacer?
España es un país atípico, también en lo que respecta a la tenencia de vivienda. Mientras que en los países más avanzados los Estados intervienen en el mercado de la vivienda, en España la política de vivienda no existe, dejando a los potenciales necesitados al albur del mercado y al de los especuladores o fondos buitres.
La explotación laboral
El mundo del trabajo retratado con escasos medios, pero con mucho talento
Análisis de Alejandro Inurrieta: "Una estafa piramidal y consentida"
Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, una gran parte de las entidades bancarias en España tuvo que utilizar distintos instrumentos de capital para poder cumplir con las ratios de capital y solvencia que imponían los criterios de Basilea II y III.
Una estafa piramidal y consentida
Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, una gran parte de las entidades bancarias en España tuvo que utilizar distintos instrumentos de capital para poder cumplir con las ratios de capital y solvencia que (...) Por Alejandro Inurrieta
Coger con pinzas las estadísticas salariales
La caída de los salarios es superior a la que muestra la estadística, porque debemos tener en cuenta que, tras la destrucción de trabajos temporales ocupados por jóvenes, el empleo que queda es el más cualificado y mejor pagado.