Cláusulas suelo

  • La crisis está sacando lo peor de las entidades financieras. La lista de malas prácticas y productos tóxicos es interminable hasta aburrir y mantiene los juzgados atiborrados. Hemos conocido las participaciones preferentes, las obligaciones subordinadas, las cláusulas suelo, los índices IRPH de las hipotecas, los gastos hipotecarios, los swaps y las cláusulas abusivas que facilitan los desahucios.

    Acabo de recibir el último número de la revista, cuyo editorial, “Una banca insostenible”, reitera la atención preferente que la revista viene dedicando a las prácticas bancarias que los tribunales caracterizan como abusivas.

    Durante las últimas semanas hemos asistido al insólito ejercicio de ver a directivos bancarios impartiendo clases de educación financiera en determinados colegios —convenientemente seleccionados— que no representan ni de lejos el 1% de la población estudiantil del país.

    Los afectados por ‘cláusulas suelo’ no transparentes se ven forzados a reclamar a los tribunales para resarcirse de los intereses excesivos cobrados indebidamente por los bancos. Muchos jueces fallan a su favor.

    Desde que empezó la crisis se han iniciado más de 400.000 ejecuciones hipotecarias en España, en muchos casos por iniciativa de entidades financieras rescatadas con dinero público o que se han beneficiado de algún tipo de apoyo de la Administración. La respuesta oficial ante un drama social de esta envergadura sin precedentes ha sido tibia y encaminada a la resignación. Pero la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha mostrado que los afectados tenían una alternativa: organizarse y resistir.