Por una gestión ambiental más eficaz
Las biorregiones pueden ser un instrumento indispensable para combatir la emergencia climática y para organizar la transición energética.
Los grandes desafíos ambientales del siglo XXI —sequías, incendios, desertificación, pérdida de biodiversidad y estrés hídrico— afectan a sistemas naturales que rara vez coinciden con los espacios que marcan las fronteras administrativas. La propuesta de la formación política izquierdista francesa La France Insoumise (LFI) de reorganizar Francia en torno a biorregiones plantea volver a poner sobre la mesa una pregunta: ¿necesitamos nuevas instituciones para gestionar los grandes ecosistemas?
Antes de nada, cabe explicar qué entendemos por una biorregión. Habría que distinguir entre dos concepciones sobre ella: la primera, una división político-administrativa que sustituye o redefine las regiones existentes (la propuesta de La Francia Insumisa); la segunda, una institución de gobernanza, que se superpone a las divisiones administrativas existentes, abordando retos ecológicos en un territorio definido (como los programas de cuenca hidrográfica o de sistema socioecológico), sin cuestionar las competencias de las regiones en otras materias (como la educación, la salud, el orden público y el fomento de...