LOS PRESIDENTES QUE INSPIRAN A TRUMP
Un año después de arrancar su segunda etapa en la Casa Blanca, el mandatario ha puesto el mundo patas arriba con un estilo singular y extravagante, que, sin embargo, sigue la estela de una tradición política imperialista de raíces hondas
En solo un año de mandato tras regresar a la Casa Blanca, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha puesto el mundo entero patas arriba y ha hecho añicos algunos consensos globales que parecían asentados desde hacía décadas alrededor del multilateralismo, la diplomacia, la solidez de la Alianza Atlántica e, incluso, algunos aspectos básicos relacionados con los usos y costumbres de la buena educación.
A menudo, sus formas histriónicas y extravagantes, así como su falta de respeto a los cánones de la política convencional y a las relaciones entre teóricos aliados, parecen subrayar una personalidad absolutamente singular, sin precedentes en la historia de la primera potencia mundial. Y, aunque pueda ser así en algunos aspectos formales, en realidad, sus políticas no son necesariamente una novedad, sino que, a menudo, parecen entroncar con una larga tradición en la política estadounidense de presidentes de vocación populista, partidarios de ejercer de algo parecido a una policía mundial en defensa de los intereses de EE UU y que han utilizado sin disimulo la economía —y, sobre todo los aranceles y la...