Una mezcla cultural que produce un sabor exquisito
La Fundació Mescladís fomenta en tres restaurantes el apoyo mutuo para el desarrollo comunitario y la regularización migrante
El ajetreo es constante cuando llegan los comensales a sentarse en las mesas. Están al lado de cuadros con personas de diversos colores y facciones. “Migrar es un derecho”, reza un cartel en la pared. Un equipo de cocina trabaja a toda máquina para tener los pedidos a tiempo y llevarlos a las mesas (que están a tope siempre). Pero no es un simple equipo de cocina. Es todo lo que hay detrás: una escuela de cocina, de hostelería y de atención al cliente. Hay profesores y profesoras que acompañan en todo momento a las personas que están atendiendo las mesas y en los fuegos.
Están en uno de los tres restaurantes que tiene la Fundació Mescladís, en Barcelona, para ayudar a personas que vienen de muy lejos a buscar una vida mejor. Se han quedado muchos años, tienen un arraigo, pero no han podido tener los documentos necesarios para vivir una vida tranquila, en parte porque no han recibido una oferta laboral.
En el Mescladís les enseñan hostelería, cocina y atención. Y, además, les dan todo el apoyo: desde los papeles que necesitan para quedarse hasta atención psicológica. Y también les ayudan desde lo emocional...