Avanzar con una Europa a la carta, pero ¿con quién?
Las amenazas de Trump sobre Groenlandia y la nueva Estrategia de Seguridad de EE UU empujan a la UE a reforzar su autonomía, aunque no todos los miembros estén de acuerdo
Dinamarca, considerada hasta la crisis sobre Groenlandia uno de los países más leales a Washington y comprometida a gastar en defensa una cuantía equivalente al 5% de su economía, es un socio respetado y constructivo de la Unión Europea, en la que ha sabido encontrarse cómodo, gracias a un traje a medida.
¿Adoptar la moneda común de sus vecinos, el euro? ¡Nej! ¿Cooperación judicial automática penal, policial o de asilo? ¡Nej! ¿Desarrollar capacidades conjuntas en materia de defensa? También nej, hasta que el opt-out o cláusula de autoexclusión en materia de defensa que tenía pactada con la UE se eliminó tras un referéndum en julio de 2022, meses después de la invasión rusa de Ucrania. ¿Libertad de circulación de personas dentro del llamado espacio Schengen? Sí, pero fuera del marco jurídico de la UE. Copenhaguen también sigue una vía paralela para participar en la policía Europol.
El proyecto europeo se estira como un chicle cuando conviene para acomodar los intereses de sus miembros y, pese a añadir complejidad al funcionamiento de la UE, asimetrías como estas han evitado paralizar la Unión cuando...