España rica, España pobre
Las desigualdades entre comunidades autónomas persisten tras más de cuatro décadas de democracia. La crisis financiera frenó en seco la convergencia.
La brecha que separa la España rica y la España pobre es profunda y se resiste a cerrarse. Si bien las regiones menos prósperas del país registraron durante las dos últimas décadas del siglo XX mayores tasas de crecimiento económico que las más industrializadas, la convergencia se frenó en seco a raíz de la recesión provocada por el desastre financiero de 2008.
“Hasta el año 2008 se produjo una disminución de las diferencias económicas entre regiones, de forma que las más pobres crecieron con más intensidad. Sin embargo, tras la crisis financiera esta tendencia se paralizó”, subraya el Banco de España en su reciente informe Cambios recientes en el patrón de convergencia entre regiones. Sus autores, Iván Auciello y Sergio Puente, achacan el frenazo en la convergencia a la productividad del trabajo, factor que fue determinante en el acercamiento entre comunidades ricas y pobres en el periodo 1980-2008, pero que, tras la debacle financiera se convirtió en el principal motivo de su estancamiento. Ello significa que la acumulación de capital financiero, el progreso tecnológico, las mejoras en la...