La furia trumpista amenaza la empresa comprometida
Freno a la apuesta corporativa en favor de la diversidad, la sostenibilidad y el impacto social positivo
El tsunami global desencadenado por el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump, que ha superado ya los 100 primeros días como presidente de EE UU, ha tenido un impacto inmediato negativo en los indicadores económicos convencionales: guerras arancelarias, caída de las Bolsas, empeoramiento de las previsiones macro, freno a la inversión y al consumo por el aumento de las incertidumbres... Pero más allá de la avalancha de datos negativos que copan cada día los medios, el tsunami amenaza con llevarse por delante los avances que parecían consolidados en un aspecto de apariencia más filosófica y menos medible, pero de gran importancia a la hora de establecer el campo de juego de la economía: la visión de la empresa como un actor que vaya más allá del reparto de beneficios y que esté comprometido con la diversidad, la sostenibilidad y el impacto social positivo en la sociedad.
No se trata de una disquisición meramente teórica, sino de enormes consecuencias prácticas que dependen, eso sí, de cómo se dirime previamente el pulso intelectual sobre cuál debe ser el papel de la empresa en la sociedad. Al menos desde la...