Mar Reguant: "Esta guerra la ha causado el gas y la solución no puede ser el gas”

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  • Octubre 2022

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    Andrea Bosch
    Mar Reguant llega apresurada en bicicleta a la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Tras la pandemia ha vuelto a casa, aunque sigue dando clases en la Universidad de Northwesthern, en Chicago. Antes enseñó en Stanford, cantera de los emprendedores de Silicon Valley. Lo suyo son los métodos computacionales para modelar el sistema eléctrico. En otro momento sabe que sería considerada una friki, pero hoy sus conocimientos son de lo más demandado. Tras haber trabajado con economistas de talla del Nobel Jean Tirole y Christian Gollier, formó parte del grupo asesor del presidente francés, Emmanuel Macron, sobre el clima en el mundo poscovid.
     
    ¿Es compatible mantener la ambición en la lucha climática a medio plazo y a corto plazo apoyar el carbón, o incluso pensar en más infraestructuras para el gas? El Gobierno y Bruselas dicen que sí.
    Estoy en total desacuerdo con la idea de que existe un conflicto entre el corto plazo y el medio y largo plazo. La actual crisis energética la ha creado el gas. La guerra en Ucrania la provocan los combustibles fósiles. Sin ellos, no habría chantaje posible de Vladimir Putin. Con una transición energética bien hecha, esta guerra no habría sido posible. No podemos decir que la solución a corto plazo para una crisis motivada por el gas sea el gas. La clave es, tanto a corto como a largo plazo, sustituir el gas. La guerra indica que deberíamos tener mayor ambición en el cambio a la energía verde, no menos. 
     
    Pero a corto, ¿hay alternativa al gas?
    El gas que tenemos, lo tenemos y lo usamos. De forma residual, se seguirá utilizando siempre. Pero la gran inversión debe hacerse en energías renovables y en nuevas baterías. Lo que no tiene ningún sentido es realizar nuevas inversiones en energías fósiles. Si el capital privado quiere arriesgarse a apostar por algo sin futuro, allá él. Pero ni un solo euro público debe ir a los combustibles fósiles.
     
    ¿Se refiere al tubo del MidCat, para llevar gas a través de los Pirineos hasta Alemania, cruzando Francia?
    Evidente. Me asusta porque te deja con las manos atadas. Nadie invierte millones para no sacarle rentabilidad al máximo.
    Te comprometes a comprar gas durante las próximas dos o tres décadas, a Estados Unidos y a otros países. Y gas de fracking, que además de problemas locales de contaminación de agua y terremotos, libera metano. El metano tiene efectos muy fuertes los primeros... ¡10 años! 

    Se supone que por el tubo en el futuro transitará hidrógeno verde.
    El hidrógeno verde es como un lobo con piel de ovejita. Hace falta mucha energía renovable para generarlo. Puede haber fugas en el transporte. Quizá sea útil para los aviones y para los grandes camiones, pero no para los coches. Primero hay que tener el hidrógeno verde y ver para qué sirve y luego ya construiremos el MidCat.No al revés. Porque puede ser un modo de colar grandes inversiones, con capital público, para acabar llevando gas. Y, por otra parte, si tenemos la infraestructura en cinco años, que ya sería un gran éxito, ¿acaso resuelve la crisis de hoy? No. Solo asegura el negocio de los combustibles fósiles en el futuro.

    Una apuesta por las plantas nucleares no tiene sentido ni energético ni económico

    El autoconsumo podría facilitar la participación de los hogares vulnerables en la transición energética

    Si fuera canciller alemana, ¿qué haría?
    Habría cortado la llegada de gas ruso antes de que lo hiciera Putin. Porque al final acabas en el mismo sitio, pero desde una posición de debilidad absoluta y financiando la guerra. Puedo comprender que hoy se dedique dinero a traer gas de otros países, pero no a meter dinero en más infraestructuras.

    ¿No temería una recesión?
    Están muriendo familias enteras, niños y niñas en Ucrania, y es increíble que nos moleste hasta bajar el aire acondicionado. No parece que entendamos que estamos en guerra. Es una guerra económica. Y la respuesta pasa por la austeridad energética. Estamos regalándole un dineral a Rusia para que siga con la ofensiva. Si tiene que haber una crisis y perdemos confort, que al menos sea porque no sigamos financiando la guerra, no porque la inflación se dispare y encima sigamos costeando la guerra. Si todos los miles de millones que mandamos a Rusia los destináramos a energías renovables y a investigación las cosas serían diferentes. 

    ¿Qué estrategia se debería seguir?
    La energía  solar es 10 veces más barata durante la crisis. ¿Por qué destinar entonces dinero público a la más contaminante y cara? Hay en curso abundante e interesantísima investigación en las llamadas lean batteries, baterías que no requieren litio ni materiales raros. Las hay que se basan en grava, pequeñas pero escalables. Otras, en subir y bajar agua. Otras, en elevar y bajar roca. O en el uso de agua de mar con diferentes concentraciones de sal. Pero claro, se necesitan recursos para su desarrollo. Por otra parte, la mayor parte de componentes de una batería eléctrica es ya hoy reutilizable, pero eso no parece interesar. Lo importante para un gobernante es tener claro lo que se quiere hacer. No se puede permitir, incluso alentar, la venta de coches de gasolina y después reñir a la gente por utilizarlos o decirle a los tres años de comprarlos no los puede usar. 

    Haría falta mejor transporte público.
    Seguro. Según donde vayas, puede ser una aventura y todos tenemos nuestras contradicciones. Se puede utilizar el coche compartido o car sharing, si no se necesita el coche cada día. Pero esta opción solo suele funcionar en núcleos que ya están comunicados. Y no le recomendaría a nadie que circulara en bicicleta por las carreteras comarcales. Aplaudo las ayudas al transporte ferroviario gratuito o reducido, pero se debería hilar más fino que el café para todos. Si vives en una zona rural, ni siquiera bien comunicada en autobús, ¿qué haces? Se podrían dar cheques de ayuda a la población aislada. 
     

    ¿Quién es?

    Mar Reguant (Súria, Barcelona, 1984) estudió economía para entender cómo funciona el mundo. Lo hizo en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), donde hoy es profesora. Tras un año en Alemania, se doctoró con beca en el MIT. Enseñó Estadística en la Business School de Stanford, pasó un año en Toulouse y después llegó a Chicago y a la Northwestern University. Es investigadora associada al National Bureau of Economic Research y del Centre for Economic Policy Research.
    Ha asesorado al presidente Macron y a la Generalitat de Cataluña a través de su Consejo de Desarrollo Sostenible.

     

    Francia rechaza el MidCat, con el que España dice que quiere ayudar a la desabastecida Alemania. Usted, que ha podido tratar con el presidente Macron, ¿cree en sus "razones económicas y am bientales" o está protegiendo el papel y el lobby nuclear de su país?
    Francia es de los países de la Unión Europea a los que les está yendo peor con la crisis de Ucrania. El MidCat no sesuelve la crisis actual y no creo que a Francia le perjudicara tanto que España se conectara mejor con Europa, francamente. 

    Muchas voces plantean como solución nuevas centrales nucleares o alargar la vida de las actuales. ¿Qué opina?
    Le decía que a Francia no le está yendo muy bien. Fíjese en lo que ha sucedido con el parón de las nucleares este verano.  Buena parte de las plantas no han podido funcionar bien porque no hay agua o bien porque el agua está demasiado caliente. En EE UU hay un límite a partir del cual no puede usarse esa agua para refrigerar las centrales. Primero era de 25 grados. Luego lo han subido a 26, y a 27. Me asusta. Es como tener una olla hirviendo cuando hace mucho calor. Y con el cambio climático va a hacer mucho calor más a menudo. Los mínimos técnicos existen por una razón. No creo que hubiera un accidente nuclear; antes pararían una central. Pero la pararían cuando la necesitáramos. Justo lo que ha pasado este verano. Otro aspecto que considerar es económico: olvídese de tener una nueva central antes de 15 años. En 15 años, las renovables, muchísimo más baratas, podrían haber producido a tope, y sin residuos radiactivos durante miles de años. 

    “Tenemos gas, carbón y petróleo para chamuscarnos todos (...). El paisaje que hoy deseamos proteger desaparecerá”

    La Comisión Europea ha considerado que, igual que el gas, la energía nuclear es verde. ¿Qué le parece?
    La taxonomía europea se ha hecho para justificar nuevas inversiones públicas en gas, en energía fósil. Me enfadó mucho que se aprobara, pues tiene consecuencias reales sobre nuestras vidas y entorno. En el caso de las nucleares, aunque en su operativa no contribuyan al calentamiento global con emisiones de CO2, el proceso de la construcción de centrales contribuye sobremanera al cambio climático. Y el problema de los residuos radiactivos está sin resolver. Lo que yo diría, de nuevo, es que si un inversor privado cree que puede construir una planta, que lo haga. Pero el riesgo y el coste siempre acaba recayendo sobre el sector público. La apuesta por las nucleares no tiene sentido económico ni energético.

    La Agencia Internacional de la Energía urge a no invertir en combustibles fósiles, pero en 2021 se duplicaron las subvenciones. ¿Cómo interpretarlo? 
    Es un sinsentido que solo se explica porque apostar por las energías fósiles es superpopulista. Lo hemos visto con el subsidio de la gasolina. Abaratas la gasolina. Macron fue el primero en decidirlo. Tuve ocasión de hablarlo con él. Y le aseguro que entiende la magnitud de la tragedia. Pero si tiene unas elecciones en dos semanas, es lo que hay. 

    Parece difícil una transición ecológica justa y apoyada por la gente sin mecanismos de compensación social. 
    Lo que hay que hacer es explicar bien las cosas a la gente, porque a las empresas ya les va bien que se alargue la era de los fósiles. Soy firmemente partidaria de políticas activas para incluir a los hogares vulnerables. Implantar placas solares puede ser un proceso rápido. Está bien incentivar su instalación, pero suelen beneficiarse de ello las capas con mayores recursos. El autoconsumo sí podría facilitar la implicación de personas con menos ingresos. Es importante también que los consumidores participen de la generación, que sean copropietarios, porque la mayoría de hogares no tiene una casa con grandes cubiertas. Participar en la generación eléctrica de entidades como cooperativas es el camino. Insisto en que la solar, que ya era más barata que el gas incluso antes de la crisis, lo es ahora 10 veces más. También hay que apoyar a cooperativas  que han hecho bien su trabajo y con esta crisis se tambalean. Pero algunas comercializadoras no son lo bastante transparentes. Hay mucha energía solar muy barata que no llega a los hogares. Alguien se lleva mucho dinero. 

    Tras la revuelta de los chalecos amarillos, ¿es posible una tasa sobre el carbono si no es global?
    Idealmente, claro que deberíamos aplicar un precio del carbono tan elevado que casi no utilizásemos el petróleo salvo para unas pocas cosas. Todos los mercados de emisiones suelen introducir medidas para limitar las fugas de emisiones, pero estas mismas medidas hacen que los mercados sean menos eficaces. Ahora ves un precio del carbono a 80, 90 o 100 euros la tonelada, pero el gas de casa está excluido como media social, y una serie de empresas energívoras, como las que se dedican al acero y al vidrio, pagan muy poco,en lugar de mucho más. Ahora se discute que paguen igualmente poco pero que paguen impuestos los importadores. Para la industria es controvertido.

    En todo caso, el petróleo y el gas a medio plazo se acaban, ¿no?
    Ojalá. Pero de momento, este año es en el que se ha producido más petróleo de la historia. Tenemos gas, carbón y petróleo para chamuscarnos a todos. Y se quedan miles de años en la atmósfera.

    ¿Cómo superar la resistencia a las infraestructuras renovables?
    Esta resistencia me entristece. Significa que no comprendemos lo que se viene encima. Porque el paisaje que hoy vemos y que queremos proteger evitando unas placas o unos molinos desaparecerá: o se quemará, se secará o se inundará. En Francia, las placas se usan para hacer sombra en las viñas. O se ponen para evitar que el agua se evapore. Hay que cambiar el chip. En el futuro, la sombra en el campo será agua de mayo.

    ¿Es posible alcanzar la neutralidad climática en 2050?
    Europa, si quisiera, aún podría. Pero no veo a EE UU por la labor, pese a las disrupciones que vive: en Texas, la red eléctrica se cae cada dos por tres; California sufre terribles olas de calor e incendios; en Misuri, el agua no puede beberse. Pero EE UU no deja de ser un país petrolero, aunque muy funcional. Como para Arabia Saudí, los fósiles son parte de su economía. Al contrario que en Europa, políticamente le cuesta más el cambio. Las conferencias del clima son papel mojado. Vistos los planes con compromisos presentados, el Acuerdo de París no se cumplirá. La temperatura aumentará a niveles invivibles. No sé, quizá a base de palos el mundo acabe reaccionando. Cuando me hablan de teorías conspiratorias, siempre digo que si existiese una élite mundial que dirigiera el mundo, habría reducido el consumo de petróleo hace tiempo. No puede haber hecho tan mal los números. Apostar por los combustibles fósiles sale muy caro en el sentido ambiental, social y económico. Tampoco se ha logrado el dinero [100.000 millones de dólares anuales] para financiar la transición energética de los países menos desarrollados. Interesa a todo el mundo que cuando se desarrollen y consuman más energía, sea limpia. Y que nosotros debemos ser más austeros y dar el salto a las renovables.

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