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Los dineros públicos no se regalan a las empresas privadas

La movilización de recursos del Estado sólo tiene sentido si se condicionan a objetivos sociales y se garantiza una rendición de cuentas adecuada

 

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El Gobierno ha activado un plan de ayuda dirigido a las empresas afectadas por la guerra arancelaria impulsada por Donald Trump y también a promover la modernización de la economía. El importe de dicho plan será de 14.000 millones de euros. Estas ayudas se canalizarán a través de avales, créditos a la industria, fondos para reorientar las capacidades productivas y apoyo a la internacionalización. 

Todavía no se conocen los detalles del plan, pero le ha faltado tiempo a Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, para advertir —amenazar sería un término más apropiado— que un choque de esta envergadura exigirá ajustes en las plantillas. A pesar de que en la coyuntura actual, de enorme incertidumbre, no es posible pronosticar cuál será la situación económica a un mes vista, la patronal ya trata de instaurar un clima proclive a facilitar el impulso de procedimientos de despido colectivo por causas organizativas y previsión de pérdidas. Lo de siempre: pretender afrontar los desafíos empresariales con despidos y ajustes en las condiciones de trabajo.

Al margen de...

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