Los países asiáticos encaran divididos la peor crisis en 30 años
El bloqueo del estrecho de Ormuz ha impulsado a los gobiernos asiáticos a buscar alternativas a las energías fósiles para blindar su éxito comercial
El cierre del estrecho de Ormuz es una crisis asiática”, sentenció el ministro de Asuntos Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan, a la agencia Reuters al analizar los efectos de la guerra de Irán. No le faltaba razón. Alrededor del 90% del petróleo y el 84% del gas natural licuado (GNL) que transitan por esta ruta marítima tienen Asia como destino. Las restricciones a este flujo energético han sumido a los países de la región en la peor crisis de los últimos 30 años y les ha obligado a acelerar la búsqueda de alternativas a los combustibles fósiles para consolidar su éxito comercial.
Desde el inicio del conflicto, la ansiedad se ha apoderado de los gobiernos asiáticos. Sus líderes políticos han vislumbrado la amenaza de unas dificultades económicas prolongadas, similares a las que padecieron sus países durante la severa crisis financiera que azotó la región entre 1997 y 1999, y no están dispuestos a repetir la experiencia. En aquellos años, numerosos estados se vieron afectados por una profunda recesión, agravada por devaluaciones masivas, quiebras bancarias y cierres de empresas, mientras se...