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Con todo el peso de la ley

Las políticas públicas son clave para acabar con la discriminación laboral de las mujeres, pero en España más bien les empujan a quedarse en casa a ocuparse de los cuidados. 

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Diciembre 2017 / 53
Con todo el peso de la ley

Ilustración
Perico Pastor

De entrada, lo tienen ya más difícil para obtener un buen puesto en la empresa  cuando empiezan, por lo que los expertos llaman “discriminación estadística”: los empresarios suelen ver a las candidatas mujeres menos comprometidas porque, ya se sabe, puede que estén pensando en tener hijos y quizá desaparezcan. Luego, si llegan a ser madres, se toman efectivamente ellas las bajas por maternidad. Y cuando quieren reincorporarse al mercado laboral, suelen hacerlo a tiempo parcial —porque asumen el grueso de las tareas del hogar y de cuidados, lo que se conoce como “doble jornada laboral”— y así hasta el siguiente paso atrás, cuando empiezan a cuidar —de nuevo ellas— a los familiares mayores o enfermos. 

Resultado: a lo largo de toda la vida laboral, los ingresos de las mujeres son sensiblemente inferiores a los de los hombres; las cotizaciones sociales, también, además de intermitentes; y las pensiones resultantes de ellas son en el mejor de los casos raquíticas (véanse los  artículos precedentes del Dossier), con lo que las mujeres se ven con mucha mayor frecuencia abocadas a la pobreza o a la...

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