Siempre Murphy
La única ley económica realmente inexorable es la de Murphy. Solemos atribuir al ingeniero Edward Aloysius Murphy lo de que “si algo puede salir mal, sale mal”. En realidad, no dijo eso. Aunque habría seguido teniendo razón.
La única ley económica realmente inexorable es la de Murphy. Solemos atribuir al ingeniero Edward Aloysius Murphy lo de que “si algo puede salir mal, sale mal”. En realidad, no dijo eso. Aunque habría seguido teniendo razón. Lo que el ingeniero Murphy, especialista en seguridad aeronáutica, dejó establecido fue que si hay varias opciones y una de ellas puede llevar a la catástrofe, alguien elegirá esa opción.
Ahora mismo, con una guerra en Ucrania y con Rusia en modo Atila, la situación económica es tan incierta que ya no importa la realidad de hoy (mala, lo sabemos) sino lo que creemos que va a pasar mañana. En tiempos de inflación lo que cuenta son las expectativas. El juego dispone de opciones múltiples. Por tanto, alguien se quedará con la catastrófica. Si nos atenemos al espíritu de la ley de Murphy, podemos sustituir lo de “alguien” por “casi todos”.
Los bancos centrales tienden a creer en la teoría monetaria, porque en qué van a creer si no: su único margen de actuación gira en torno al dinero y su precio. Según el monetarismo, la inflación se genera por un exceso de demanda. Por tanto,...