Àngels Gallardo

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    Los primeros estudios muestran que, además de en los pulmones, algunos infectados pueden sufrir daños en el corazón, los riñones y el cerebro.

    A medida que la pandemia causada por el SARS-CoV-2 se va controlando desde el punto de vista asistencial, ajustando la demanda de camas de hospitalización, y ucis, a las posibilidades de la red sanitaria pública de Catalunya, va quedando al descubierto la necesidad de atender toda la actividad médica que ha quedado paralizada desde la segunda semana del pasado marzo. Las cifras de lo no atendido o aplazado son de tal envergadura que los responsables del Servei Català de la Salut (CatSalut) ya han lanzado los primeros mensajes sobre lo que en las semanas inmediatas van a ser sus prioridades y, al mismo tiempo, han dejado entrever que se encuentran ante la oportunidad de orientar el sistema hacia unos criterios, antiguos pero nunca ejecutados, sobre lo que a su juicio debe constituir, y atender, un sistema sanitario público.

    Las secuelas en órganos vitales que experimentan pacientes de la covid-19 tras permanecer en situación crítica durante varias semanas son objeto de estudio en hospitales de todo el mundo. Una vez superada la infección, no solo los pulmones, sino también el corazón,  el cerebro o los riñones de algunos enfermos presentan alteraciones específicas graves. Estas son a veces consecuencia de la afección respiratoria inicial y su tratamiento, pero en otras ocasiones se deben al ataque directo del virus a órganos distintos de los pulmones.

    La infección por el SARS-CoV-2 lleva a las UCI y mata a más hombres que mujeres. Este dato es una constante en todos los lugares en que se está desarrollando la pandemia, sean cuales sean los hábitos y costumbres de cada país. Esta diferencia entre sexos se ha observado también en muchas otras enfermedades infecciosas, lo que un creciente número de investigadores atribuye a la dotación genética de las mujeres, que las protege mejor y reduce las secuelas graves. En contrapartida, el género femenino sufre más dolencias autoinmunes, las causadas por una reacción exagerada del sistema inmunológico, como la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple o el lupus.

    Fernando Simón plantea el uso generalizado de la protección facial para evitar la prolongación del confinamiento. España se suma así a un hábito que se ha impuesto en numerosos países asiáticos y empieza a extenderse en Centroeuropa.

    Los responsables de las unidades de  cardiología y hemodinámica de los diez principales hospitales públicos de Catalunya han difundido un inquietante mensaje de alerta, dirigido a la población en general y a los pacientes coronarios en particular, en el que advierten de que desde que se inició el estado de alarma a consecuencia de la pandemia del SARS CoV-2 no están llegando a los centros sanitarios los enfermos con infarto de miocardio o patología coronaria que cabía prever.

    La Organización Mundial de la Salud no considera necesaria la utilización de mascarillas quirúrgicas por personas sanas, dada su escasez, pero el uso de modelos más sencillos no está desaconsejado porque suponen una barrera inicial contra el virus.

    Ocho días después de la aparición de los síntomas algunos contagiados por el coronavirus sufren un empeoramiento a causa de la inflamación de los alveolos pulmonares.