Jacques Adda

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    Coyuntura: La recuperación estadounidense se confirma. Pero sin estimulación monetaria y energética, la economía no está al abrigo de una nueva contrariedad.

    La magnitud del frenado de la actividad desde 2008 muestra que la crisis ha dejado huellas persistentes en las economías desarrolladas: el ritmo de lo que llamamos “crecimiento potencial” parece haberse reducido de manera permanente

    Bancos centrales: Las opuestas políticas monetarias de la Fed y el BCE explican la sobrevaloración del euro frente al dólar y la dificultad europea comparada con EE UU.

    Riesgo: Mientras no se reactive el crédito y sea tan masivo el subempleo, la financiación de la deuda de los Estados por los bancos centrales puede alimentar burbujas.

    China: Pekín intenta controlar la amenaza para la estabilidad que supone el brutal aumento del sistema bancario informal, de sus productos dudosos y del crédito.

    Las cuentas públicas estadounidenses se están saneando gracias a las medidas de rigor, pero también a un entorno propicio al crecimiento. Una lección para Europa.

    Ucrania: Mientras el Este del país se subleva, animado por Moscú, el Gobierno ucraniano intenta evitar la suspensión de pagos. Y la ayuda occidental por la vía del FMI se ha subordinado a ajustes que podrían exacerbar la división entre eurófilos y rusófilos.

    Política monetaria:  A pesar de la bajada de los precios en algunos países, el BCE no cree que haya peligro de deflación en la zona euro. Una opinión que podría costarle cara a Europa.

    Cambio: Los precios se mueven al alza tras 15 años de esfuerzo para romper con la parálisis económica.

    La tasa de paro en Estados Unidos ha bajado, pero esta caída se explica menos por la creación neta de empleos que por el declive de la actividad.

    Regresa la calma en Gran Bretaña, debido al buen comportamiento del consumo de los hogares y la interrupción de la política de austeridad.

    Crisis:Tras verse estimuladas por una afluencia masiva de capitales, las economías emergentes se enfrentan hoy a un peligroso efecto bumerán. Una mala noticia también para el resto del mundo.

    La ayuda financiera de sus aliados políticos evita la quiebra del  mayor de los  países árabes, pero no soluciona los problemas políticos.

    Burbuja: Las bolsas flaquean, dopadas por la enorme liquidez creada por los bancos centrales. EE UU ve luz al final del túnel, y Europa redescubre su fragilidad.

    Precios: El hundimiento de la inflación en la zona euro ha dado paso a una nueva bajada de los tipos de interés. Sin embargo, no ha logrado reanimar las economías más afectadas por la contracción del crédito. El BCE busca otras soluciones.

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