confinamiento

  • La publicación especial recupera reflexiones del economista crítico Albert Recio.

    Estado de alarma II; esta vez, con toque de queda y sin aplausos en los balcones. Pero siempre hay quien, ante el caos (o la incompetencia), apela al sentido crítico y a la libertad para mirar hacia otro lado ante las normas que, tarde, intentan frenar el virus.

    El agobio por el confinamiento, el temor a las aglomeraciones por el riesgo de contagio, las posibilidades del teletrabajo para algunos y los precios abusivos en las ciudades hacen que muchos urbanitas piensen en instalarse en zonas rurales.

    El confinamiento ha movilizado una ingente cantidad de recursos públicos para frenar el cierre de empresas y la destrucción de empleos, en unos países más que en otros. Se suman a las ayudas a autónomos, la moratoria de pago de impuestos y el apoyo a la liquidez.

    Más ansiedad y depresiones son algunas consecuencias del confinamiento sobre las que advierten los psicólogos. 

    La sensación de que la vida está en otra parte se intensifica, imaginada a través de un cristal. Al otro lado, los taxis viven un hundimiento de ingresos; también.

    Por (Doctora en Economía. Asesora de políticas para igualdad de género)
    Mayo 2020

    Encrucijada: El mundo no puede recuperar sin más un modelo que ya estaba roto. Urge una transformación ecosocial con perspectiva feminista.

    Diciembre 2020

    El año 2020 fue tan atípico que requería un Extra de Alternativas Económicas también especial, que dejara constancia de los estragos económicos y sociales de la pandemia, así como de los enormes retos que enfrentamos. Por esto hemos rescatado el cuaderno de bitácora que durante las semanas duras del confinamiento fue escribiendo cada día el economista Albert Recio, en el que iba compartiendo reflexiones ante una actualidad tan brutal como la que vivimos.

    Por (Economista y profesor de la UAB)
    Diciembre 2020

    Para evitar el contagio la medicina aboga por el aislamiento. Técnicamente es consistente. Pero, como ocurre a menudo, una solución temporal da pie a otros problemas. El impacto del encierro afecta de forma muy desigual a la gente. No es lo mismo una casa con gente adulta y dotada con Internet, una buena biblioteca y buena música que un hogar con pocas dotaciones.

    Por (Economista y profesor de la UAB)
    Diciembre 2020

    Cada tarde a las ocho estamos convocados a un ritual. De agradecimiento a la gente que está haciendo un sobreesfuerzo y exponiendo más su salud. También para dejar por unos minutos de sentirnos solos. De reconocernos como parte de una comunidad. 

    Por (Economista y profesor de la UAB)
    Diciembre 2020

    Llevamos días encerrados. Al principio, resignados, con ánimo solidario y espíritu cívico. Pero el paso del tiempo todo lo deteriora y más sin saber ni cuándo acabará ni qué vendrá después. No todo el mundo tiene ni los mismos medios materiales, culturales, sociales ni psicológicos para encarar la situación. Ya empiezan a aparecer informes que hablan de problemas psicológicos. Y uno de los males que acabará por aparecer es la ira.

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