Economía colaborativa

  • Es difícil. Pero existen cada vez más iniciativas que intentan acercársele. No hay fronteras para sumar adeptos a una causa porque a los múltiples problemas específicos que resolver en el entorno cercano se le suman retos globales compartidos. La multiplicación de proyectos (...)

    En los últimos años se han ido articulando plataformas y colectivos varios que persiguen otro modelo energético. El activismo se traduce en proyectos empresariales que pasan por encima de la errática política aplicada por los sucesivos gobiernos sobre esta industria (...)

    Movimientos a favor del decrecimiento, de un Internet abierto, de la protección de los derechos de las mujeres y de la reutilización de la mayoría de objetos que tiramos a la basura sin reflexionar... todos intentan sumar fuerzas para concienciar sobre causas que no tienen fronteras (...)

    Ya hace décadas que existen en España agencias especializadas en organizar intercambios de casas entre personas de diferentes países. Sin embargo, con la llegada de Internet las agencias se han convertido en sitios web, que alojan no sólo los perfiles con casas de miles de personas (...)

    Del hiperconsumismo al bien común. Cada vez nacen más plataformas donde los ciudadanos se organizan para trocar, compartir, usar, reciclar, regalar. Sobre este patrón —la participación— nacen nuevos proyectos que ganan con la intermediación.

    Propietarios. A lo largo de la mayor parte del último siglo, hemos crecido deseando serlo. Ser dueño, hemos aprendido, nos da pátina de estabilidad. Lo básico es tener una casa —con la carga de inmovilismo que añade al desaparecido trabajo para toda la vida—, seguido, por supuesto (...)

    Como en todo el universo de la economía colaborativa, en la cocina también encontramos iniciativas de corte totalmente distinto. Algunas reflejan el esfuerzo compartido de los miembros de comunidad para que ningún conciudadano se quede sin plato en la mesa. Pero la mayoría no tienen (...)

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