Economía colaborativa

  • Por (Director fundador y editorialista de Alternativas Económicas)
    Junio 2015

    La economía colaborativa es una realidad explosiva con un peso creciente en nuestras vidas. El fundamento está en compartir. La idea de que es mejor compartir que poseer está ganando adeptos a un ritmo exponencial. La pérdida de poder adquisitivo que ha provocado la crisis (...)

    Diccionarios, idiomas, bibliotecas audiovisuales, capacidad de enseñar, cursos para
    comunicar mejor o formación básica para no convertirse en analfabeto digital. En Internet el saber se comparte y se construye en común.

    La tecnología es como el dinero y como tantas otras cosas. En sí misma, ni es buena ni es mala. Puede emplearse para posibilitar lo mejor y también para permitir lo peor. Si Albert Einstein creía que, en los momentos de crisis, sólo la imaginación podía resultar más importante (...)

    Sumar adeptos es imprescindible para provocar un cambio. Las redes permiten multiplicar adhesiones fácilmente, a gran velocidad y de forma interactiva. Ayudan a ejercer presión y refuerzan el sentido de pertenencia a una comunidad de valores.

    Es difícil. Pero existen cada vez más iniciativas que intentan acercársele. No hay fronteras para sumar adeptos a una causa porque a los múltiples problemas específicos que resolver en el entorno cercano se le suman retos globales compartidos. La multiplicación de proyectos (...)

    En los últimos años se han ido articulando plataformas y colectivos varios que persiguen otro modelo energético. El activismo se traduce en proyectos empresariales que pasan por encima de la errática política aplicada por los sucesivos gobiernos sobre esta industria (...)

    Movimientos a favor del decrecimiento, de un Internet abierto, de la protección de los derechos de las mujeres y de la reutilización de la mayoría de objetos que tiramos a la basura sin reflexionar... todos intentan sumar fuerzas para concienciar sobre causas que no tienen fronteras (...)

    Ya hace décadas que existen en España agencias especializadas en organizar intercambios de casas entre personas de diferentes países. Sin embargo, con la llegada de Internet las agencias se han convertido en sitios web, que alojan no sólo los perfiles con casas de miles de personas (...)

    Del hiperconsumismo al bien común. Cada vez nacen más plataformas donde los ciudadanos se organizan para trocar, compartir, usar, reciclar, regalar. Sobre este patrón —la participación— nacen nuevos proyectos que ganan con la intermediación.

    Propietarios. A lo largo de la mayor parte del último siglo, hemos crecido deseando serlo. Ser dueño, hemos aprendido, nos da pátina de estabilidad. Lo básico es tener una casa —con la carga de inmovilismo que añade al desaparecido trabajo para toda la vida—, seguido, por supuesto (...)

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