La respuesta a las sanciones de Occidente dibuja otra economía global en la sombra
A las puertas del Ártico, en las profundidades del mar de Barents, Moscú teje una red secreta de sensores y cables gracias a las tecnologías adquiridas para eludir las sanciones occidentales. Su objetivo: vigilar los submarinos de la OTAN. A lo largo del mar de Omán, esta vez, los buques petroleros iraníes, sometidos a sanciones, desaparecen de los radares apagando su transpondedor con el fin de no ser detectados por la comunidad internacional.
Allí donde golpean las sanciones, se activa una economía en la sombra que dibuja otra globalización: la de los márgenes, nacida de la necesidad y del 'arte del ingenio', aunque alimentada por las mismas lógicas de mercado. El ingenio ha terminado por transformarse en sistema: los propios Estados aprenden a maniobrar en esta zona gris. No se trata de una economía informal, sino de la instauración de un capitalismo de espejo, ni alternativo ni antiglobalización.
Hoy, las sanciones ya no son un instrumento puntual de política exterior: ahora se imponen como una auténtica arma de guerra económica. Mientras que en la década de 1960 afectaban apenas al 4% de los Estados,...