Jacques Adda

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    Riesgo: Pese a su aparente espectacularidad, la recuperación de la economía se ve amenazada por un posible regreso de la inflación.

    Desconexión: La relativa buena salud de la economía estadounidense contrasta con la persistente atonía de la zona euro. La política del nuevo presidente, Donald Trump, puede ahondar aún más la diferencia.

    Política monetaria: La amenaza deflacionista, el coco para los bancos centrales, está lejos de haber desaparecido, aunque lo peor parece haberse evitado. Pero el activismo monetario no basta para crear un medio propicio al crecimiento.

    Finanzas: El aumento de los créditos al sector privado chino y la expansión del opaco sistema bancario paralelo son una amenaza para la economía mundial.

    Crisis: El país nórdico no logra engancharse al crecimiento ni sanear las cuentas públicas, pero su receta es más austeridad.

    Crisis: Las reservas de petróleo no evitan las penurias cotidianas de la población. La base industrial no sobrevivió a las nacionalizaciones de principios de siglo.

    La relación entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE) ha dejado de funcionar.  Al desvelar, a comienzos de abril, una conversación interna entre dos funcionarios del Fondo, Wikileaks ha puesto de manifiesto la magnitud de las contradicciones.

    Equivocación: Brasil se muerde las uñas por haberlo apostado todo al petróleo y dejar en el más completo abandono sectores enteros de su industria.

    Tasas bajo cero: Algunos inversores aceptan perder algunas décimas porcentuales de su capital para preservar el resto mientras pasa la tormenta.

    La salida de la Unión significaría una caída del PIB nacional del 3%. Tras duras negociaciones, vendrían las deslocalizaciones

    Macroeconomía: La paralización del comercio mundial y de las inversiones internacionales refleja un agotamiento del proceso de globalización. La tendencia provoca la búsqueda de marcos de integración a escala regional o interregional.

     

    Retos:Turquía se enfrenta a una profunda crisis política y económica. Su crecimiento se ve minado por el endeudamiento y la desconfianza.

    El frenazo chino y el repliegue de capital en EE UU pesan, pero asistimos a una crisis acotada, no sistémica.

    Mercado bursátil: El Gobierno chino manipula la Bolsa de Shanghai, aislada de la economía real, en un intento de dar estabilidad y confianza a la población y volver a imprimir dinamismo a la actividad.

    ‘Brexit’: Esgrimiendo la amenaza de una eventual salida de la Unión, Londres espera encontrar un terreno de entendimiento con Bruselas. Un juego peligroso.

    Gobernanza mundial Mediante la creación de sus propias instituciones multilaterales, Pekín comienza a desplegar su fuerza financiera para asentar su influencia en el mundo

    Integración: Los países de la UE se resisten a ceder soberanía para construir un mercado energético único, en un sector que se enfrenta a grandes retos.

    Incertidumbre: Con un crecimiento impulsado por un fuerte endeudamiento, la economía británica sigue siendo muy desequilibrada.

    Desilusión: El avance hacia una mayor convergencia está en entredicho a pesar de los beneficios para los países menos desarrollados.

    Finanzas públicas: En el mundo aparecen nuevos polos de endeudamiento, tanto en las economías emergentes como entre los países desarrollados.

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