Jacques Adda

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    Crisis: El tiempo de la globalización, como vector de prosperidad mundial y pacificación de las relaciones internacionales ha pasado. 

    Frenazo: La ralentización de la actividad y el resurgimiento de tensiones políticas, monetarias y comerciales amenazan el crecimiento de los diecinueve.

    Economía: Para obligar al Gobierno italiano a revisar sus presupuestos a la baja, la Comisión cuenta con los mercados financieros, una estrategia arriesgada.

    Elecciones: La economía no preocupa a los votantes del país escandinavo. Sí la supervivencia de su modelo social y la inmigración, asociada a la inseguridad.

    Rescate: El 20 de agosto acabó el tercer plan de ayuda a Grecia. Pero la recuperada independencia financiera no disipa el problema de la sostenibilidad de la deuda.

    Nervios: El endeudamiento, que es elevado en los países desarrollados, se dispara en las economías emergentes. Inquietud en los mercados.

    Coyuntura: El crecimiento mundial se acelera y los índices de paro bajan en todas partes. Sin embargo, los salarios no despegan.

    Riqueza: El crecimiento del país transalpino despega gracias, fundamentalmente, a las exportaciones. Pero se sigue tratando de una dinámica precaria.

    Economía: Se supone que la reforma fiscal aprobada recientemente por el Congreso estadounidense va a estimular el crecimiento. No hay nada más dudoso.

    Análisis: La moneda que circula en la economía la crean básicamente los bancos, que tienen un poder de creación de crédito sólo limitado por los bancos centrales.

    Moneda: Un horizonte político más despejado, una unión bancaria que funciona y la vuelta al crecimiento explican la apreciación de la divisa europea frente a un dólar debilitado por la elección de Donald Trump.

    El marasmo del comercio mundial no refleja tanto un proceso de globalización como una transformación de los procesos internacionales de producción originada por la expansión de la economía digital.

    Análisis: Los países emergentes importan menos porque aumentan las cadenas de valor, mientras que la producción se relocaliza en los países desarrollados.

    Crisis: La actividad se recupera, pero el endeudamiento de las empresas, la vulnerabilidad de los bancos y el declive de la mano de obra aún preocupan.

    Coyuntura: Crecimiento a la baja, inflación, incertidumbre sobre las inversiones extranjeras... el ‘Brexit’ comienza a mostrar sus efectos negativos.

    Retos: Empleo, precariedad, fractura territorial... son algunos asuntos por los que se juzgará al nuevo presidente de la República Francesa.

    Señales positivas: Ya se trate de EE UU, la zona euro o Japón, los tres ejes del mundo desarrollado evolucionan hacia una fase de expansión económica.

    Las condiciones monetarias y financieras de la eurozona se han normalizado, pero la flexibilización cuantitativa no se interrumpirá ante los riesgos que persisten.

    Riesgo: Pese a su aparente espectacularidad, la recuperación de la economía se ve amenazada por un posible regreso de la inflación.

    Desconexión: La relativa buena salud de la economía estadounidense contrasta con la persistente atonía de la zona euro. La política del nuevo presidente, Donald Trump, puede ahondar aún más la diferencia.

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