Medios de transporte

  • Lo mejor para moverse sin contribuir a la contaminación es... quedarse quieto y, si no hay más remedio, desplazarse a pie o en bici. ¡Es fácil decirlo! La movilidad sostenible es un reto muy complejo, pasto de grandes 

    Lo mejor sería, simplemente, quedarse quieto. Trabajar cerca de casa o abonarse al teletrabajo. O no basar nuestras apuestas de ocio en desplazamientos continuos... ¡especialmente los desplazamientos de fin de semana en avión! La vida sostenible pasa por una movilidad sostenible, y eso significa (...)

    Tomar un avión para vistar una capital europea durante el fin de semana es muy poco sostenible. Las emisiones de gases contaminantes generados por el transporte aéreo no paran de aumentar, al mismo ritmo del que lo hace el tráfico. Y la apuesta del sector por los biocombustibles amenaza  grandes extensiones de bosques tropicales al cultivo de maíz, palma, soja o caña de azúcar, entre otros

    Uno de cada diez ciudadanos usa la bicicleta cada día y la mitad la utiliza con alguna frecuencia, según una encuesta a 1.903 personas incluida en el último Barómetro Anual de la Bicicleta (septiembre de 2015). La mitad de los sondeados dice conocer un sistema público de transporte con bicis, pero sólo el 13,1% de ellos lo utiliza.  Muchos municipios que implantaron estas redes de uso común se han echado atrás.

    Se presenta como el campeón del cambio climático, tanto si se tiene en cuenta el consumo energético como las emisiones de CO2 que genera. Incluso un tren de alta velocidad, que a priori no favorece el ahorro de energía, resulta más ventajoso que el coche desde un punto de vista medioambiental. La planificación es clave porque para que sea así los trenes deben ir llenos.

    Mejor dos ruedas que cuatro. Y si son dos, mejor sin motor. Pero si no hay más remedio, la moto eléctrica, y en particular la scooter urbana, es una buena alternativa. El hecho de que vaya ganando autonomía conquista a los potenciales usuarios. Barcelona tendrá  un sistema de moto compartida, de la mano de Cooltra, empresa de referencia del sector

    Del tradicional autoestop a una comunidad de ciudadanos organizados que comparten vehículos —coches, caravanas, bicicletas, motos, trenes— para socializar y ahorrar costes. La colaboración va del barrio al mapa internacional.

    Junto al alojamiento informal en casa de otra persona, cambiar la relación con los vehículos que nos llevan de un lado para otro es uno de los caminos más anchos por los que ha empezado a circular la economía colaborativa, no siempre sin polémica. 

    Todo tipo de plataformas están disponibles para compartir el coche. Coches estacionados por la ciudad que se pueden coger siempre que haya disponibilidad, personas con las que se comparte el trayecto, leasing para comprar un coche, si su uso será compartido, webs (...)

    Comenzó haciéndose intercambios de coches. Existían agencias para ello incluso antes de la revolución del P2P. Pero ahora la moda de compartir se ha hecho mucho más grande, y se ha expandido hacia otros modelos de transporte. Se puede compartir una bicicleta (...)

    Páginas