Medio ambiente

  • La exigencia de inversiones “socialmente responsables” empieza a ser una variable que considerar en los mercados, especialmente en los que tienen que ver con el impacto en el medio ambiente y el cambio climático. En los últimos años se han creado índices que excluyen las corporaciones de combustibles fósiles ante las dudas sobre su viabilidad en un escenario de imperativa reducción de emisiones.

    Los consumidores y activistas cuentan cada vez con más análisis de alto nivel económico-financiero, que rastrean el impacto social de las corporaciones y muy particularmente su huella de combustibles fósiles. Las empresas que tratan de esquivar su responsabilidad se arriesgan a ser objeto de campañas que dañen su reputación. 

    Lo mejor sería, simplemente, quedarse quieto. Trabajar cerca de casa o abonarse al teletrabajo. O no basar nuestras apuestas de ocio en desplazamientos continuos... ¡especialmente los desplazamientos de fin de semana en avión! La vida sostenible pasa por una movilidad sostenible, y eso significa (...)

    En 2015 se vendieron en España 2.839 coches eléctricos e híbridos. Es una porción minúscula del parque automovilístico español. No se puede equiparar coche eléctrico a coche ecológico, pues otros factores influyen en que no contamine tan poco como se pretende. Pero está claro que la sencillez de su motor, su innecesario mantenimiento, su conducción menos agresiva lo impulsarán. Hoy aún es cosa de ricos.

    Uno de cada diez ciudadanos usa la bicicleta cada día y la mitad la utiliza con alguna frecuencia, según una encuesta a 1.903 personas incluida en el último Barómetro Anual de la Bicicleta (septiembre de 2015). La mitad de los sondeados dice conocer un sistema público de transporte con bicis, pero sólo el 13,1% de ellos lo utiliza.  Muchos municipios que implantaron estas redes de uso común se han echado atrás.

    Se presenta como el campeón del cambio climático, tanto si se tiene en cuenta el consumo energético como las emisiones de CO2 que genera. Incluso un tren de alta velocidad, que a priori no favorece el ahorro de energía, resulta más ventajoso que el coche desde un punto de vista medioambiental. La planificación es clave porque para que sea así los trenes deben ir llenos.

    Las prendas con que nos cubrimos la piel, los zapatos que calzamos, los bolsos donde guardamos las llaves y hasta los pendientes con que nos ataviamos caben en el cambio de chip a una mentalidad ecológica.

    Para practicar la mentalidad ecológica, la moda propone vestirse con prendas bonitas que además no dañen el medio ambiente. Es difícil distinguir el grano de la paja. Aquí van algunas ideas para adentrarse en el mundo de la ropa sostenible, que se contrapone a la ‘fast fashion’ y cuyos criterios de definición 
    (y certificación) son heterogéneos

    La Red de la Economía Solidaria celebra su cumpleaños renovando su compromiso de trabajar en favor de las personas y de la sostenibilidad ambiental.

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