Medio ambiente

  • Los productos de limpieza no sólo son un “arsenal” químico, sino que también se llevan un buen pedazo del presupuesto del hogar. No hace falta tampoco comprar limpiadores supuestamente ecológicos y muy caros. A veces, los ecolimpiadores se pueden hacer en casa de una manera muy sencilla.  Elementos como el vinagre de vino blanco, el limón y el jabón líquido vegetal son potentes desinfectantes.

    El modo en que comemos afecta al planeta. Una alimentación más vegetariana y menos carnívora, con productos de temporada, de cercanía, y elaborados con respeto al entorno nos asegura calidad medioambiental y de salud.

    Los hábitos sostenibles van imponiéndose poco a poco en la oficina. Usar responsablemente y reciclar los móviles, los ordenadores, el papel y otros materiales ayudan a salvar el planeta desde nuestro lugar de trabajo.

    Algunos de los objetos fabricados por el humano que más contaminan se encuentran  en el lugar de trabajo. Ordenadores, teléfonos, fotocopiadoras, papel… también son productos que pueden consumirse de manera responsable y reciclarse fácilmente con sólo tomar conciencia de la importancia de (...)

    Los ordenadores no son precisamente productos respetuosos con el medio ambiente. Consumen mucha energía, contienen materiales tóxicos y su precio de segunda mano suele ser escaso. Lo bueno es que pueden reciclarse junto a sus accessorios más habituales, entre ellos los cartuchos de tinta o las baterías. Usarlos de manera responsable es fácil si se siguen las recomendaciones de los expertos.

    Reciclar una tonelada de papel de periódico ahorra aproximadamente una tonelada de madera, cantidad que aumenta si se trata de otro tipo de papel. Cada español consume una media de 50 kilos de papel al año en su lugar de trabajo, de los cuales la mitad acaba en el vertedero. Por ello no hay mejor lugar que la oficina para reciclar el papel utilizado.  

    Transportar cartas y paquetes en bicicleta puede ser más barato e incluso más rápido que hacerlo en vehículos de motor. Lo que sí es seguro es que resulta mucho más sostenible. En los últimos años han proliferado en España las empresas de mensajería ecológica, algunas de las cuales contratan a personas con discapacidad o en situación de exclusión.

    Cada vez más viajeros tienen en cuenta el impacto de sus desplazamientos en el medio ambiente. La preocupación por el planeta también se va integrando, poco a poco, en todo tipo de manifestaciones culturales.

    El uso de la bicicleta en España es aún minoritario si se compara con el de los países del norte de Europa, pero la tendencia está cambiando. Muchos ciudadanos han renunciado al coche en propiedad y, cuando necesitan uno para desplazarse por la ciudad, recurren a los servicios de alquiler por horas. En la carretera, la opción en alza es compartir. Son prácticas más económicas y también más sostenibles.

    La cultura puede ser una herramienta para concienciar a la población de la necesidad de actuar ya para salvar el planeta.  Poco a poco, todas las manifestaciones culturales han ido integrando prácticas respetuosas con el medio ambiente. Los ciudadanos pueden echar una mano con actos tan sencillos como compartir un  libro, ir a cenar a un restaurante o asistir a un festival de música.

    Páginas