Medio ambiente

  • Los ordenadores no son precisamente productos respetuosos con el medio ambiente. Consumen mucha energía, contienen materiales tóxicos y su precio de segunda mano suele ser escaso. Lo bueno es que pueden reciclarse junto a sus accessorios más habituales, entre ellos los cartuchos de tinta o las baterías. Usarlos de manera responsable es fácil si se siguen las recomendaciones de los expertos.

    Reciclar una tonelada de papel de periódico ahorra aproximadamente una tonelada de madera, cantidad que aumenta si se trata de otro tipo de papel. Cada español consume una media de 50 kilos de papel al año en su lugar de trabajo, de los cuales la mitad acaba en el vertedero. Por ello no hay mejor lugar que la oficina para reciclar el papel utilizado.  

    Transportar cartas y paquetes en bicicleta puede ser más barato e incluso más rápido que hacerlo en vehículos de motor. Lo que sí es seguro es que resulta mucho más sostenible. En los últimos años han proliferado en España las empresas de mensajería ecológica, algunas de las cuales contratan a personas con discapacidad o en situación de exclusión.

    Cada vez más viajeros tienen en cuenta el impacto de sus desplazamientos en el medio ambiente. La preocupación por el planeta también se va integrando, poco a poco, en todo tipo de manifestaciones culturales.

    El uso de la bicicleta en España es aún minoritario si se compara con el de los países del norte de Europa, pero la tendencia está cambiando. Muchos ciudadanos han renunciado al coche en propiedad y, cuando necesitan uno para desplazarse por la ciudad, recurren a los servicios de alquiler por horas. En la carretera, la opción en alza es compartir. Son prácticas más económicas y también más sostenibles.

    La cultura puede ser una herramienta para concienciar a la población de la necesidad de actuar ya para salvar el planeta.  Poco a poco, todas las manifestaciones culturales han ido integrando prácticas respetuosas con el medio ambiente. Los ciudadanos pueden echar una mano con actos tan sencillos como compartir un  libro, ir a cenar a un restaurante o asistir a un festival de música.

    La banca ética hace muchos años que trata de cuadrar el círculo para que el dinero ayude a mejorar el mundo. Pero con la amenaza del cambio climático, hasta Wall Street ha entendido que la inversión con criterios ecológicos es más rentable.

    Hasta The Wall Street Journal lo reconoce: la inversión con criterios de sostenibilidad ha dejado de ser sólo un reclamo del activismo ecologista y ya es también una magnífica oportunidad de negocio.  “El año 2015 puede muy bien haber sido el año en que la inversión sostenible se ha convertido en (...)

    Las finanzas éticas, ya sea de base cooperativa o con valores, únicamente financian proyectos que respeten el medio ambiente y que ayuden a avanzar hacia una sociedad más sostenible. La consolidación de este segmento en España supone cada vez más opciones no sólo para empresas, sino también para particulares, que ya pueden acceder incluso a ‘ecohipotecas’.

    La exigencia de inversiones “socialmente responsables” empieza a ser una variable que considerar en los mercados, especialmente en los que tienen que ver con el impacto en el medio ambiente y el cambio climático. En los últimos años se han creado índices que excluyen las corporaciones de combustibles fósiles ante las dudas sobre su viabilidad en un escenario de imperativa reducción de emisiones.

    Páginas