Medio ambiente

  • Febrero 2016

    Desde casa, ya sea con la construcción per se, con reformas energéticas, con el cuidado en el uso del agua y de los desechos, podemos reducir el cambio climático y evitar el daño al planeta. En parte, es cuestión de cambiar el estilo de vida.

    Muchos problemas medioambientales del planeta tienen su solución en las ciudades. Es decir, están en nuestras manos, y en las de los  gobiernos que deben impulsar medidas de fomento de un cambio.

    La arquitectura bioclimática permitirá revolucionar la forma de construir. Todavía son muy pocos los que aplican las técnicas de construcción eficiente y respetuosa con la naturaleza, pero cada vez hay gente más consciente, que busca otro modelo de vivienda. Existen posibilidades de usar materiales como avena o adobe hasta edificar casas completamente recicladas. 

    ¿Y si usáramos los nutrientes y el calor de las aguas negras? Casi el 12% del agua que se gasta en casa se vierte por el inodoro. Cada vez que se tira la cadena se arrojan entre 8 y 10 litros, o más según el tipo de retrete. Esta cantidad se puede reducir del 15% al 40%. O simplemente es posible no utilizar agua. Las opciones  son variadas, y van desde los orinales en seco hasta los inodoros de compostaje.

    Un buen diseño del jardín, con plantas autóctonas que en teoría podrían vivir con el agua de lluvia, puede suponer no sólo gastar menos agua, sino que las plantas duren más, sean más resistentes y necesiten menos atención. Si hay que regarlas, es mejor el riego por goteo, y es posible acostumbrarlas a poca agua. Se puede ayudar con abono ecológico, compost, y un poco de trabajo manual para eliminar las hierbas.

    A pesar de las campañas y de los cubos que están cerca de casa, más del 50% de la basura acaba en el vertedero. Los ecologistas piden que, para empezar, se produzca menos basura, que se eviten los envases individuales, las bolsas de plástico y otras. En España, cada habitante produce 547 kilos de basura anual, 34 kilos más que el promedio europeo. 

    Los productos de limpieza no sólo son un “arsenal” químico, sino que también se llevan un buen pedazo del presupuesto del hogar. No hace falta tampoco comprar limpiadores supuestamente ecológicos y muy caros. A veces, los ecolimpiadores se pueden hacer en casa de una manera muy sencilla.  Elementos como el vinagre de vino blanco, el limón y el jabón líquido vegetal son potentes desinfectantes.

    El modo en que comemos afecta al planeta. Una alimentación más vegetariana y menos carnívora, con productos de temporada, de cercanía, y elaborados con respeto al entorno nos asegura calidad medioambiental y de salud.

    Los hábitos sostenibles van imponiéndose poco a poco en la oficina. Usar responsablemente y reciclar los móviles, los ordenadores, el papel y otros materiales ayudan a salvar el planeta desde nuestro lugar de trabajo.

    Algunos de los objetos fabricados por el humano que más contaminan se encuentran  en el lugar de trabajo. Ordenadores, teléfonos, fotocopiadoras, papel… también son productos que pueden consumirse de manera responsable y reciclarse fácilmente con sólo tomar conciencia de la importancia de (...)

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