Editorial

  • La reciente decisión de Bankia de reembolsar el dinero a los cientos de miles de ahorradores a quienes defraudó en su salida a Bolsa se ha presentado por el banco como un “proceso positivo” para “devolver el dinero de forma ágil, rápida, sencilla, gratuita y con total seguridad a los inversores minoristas”. 

    Había pensado otro título para este artículo: “El precariado de nuestros hijos y nuestros nietos se cronifica”, pero este fenómeno se está generalizando tanto que ya no distingue ni de géneros, ni de edades, ni de territorios.

    Los ciudadanos han quedado muy desconcertados con las amplias incertidumbres del resultado electoral. Ven con inquietud alejarse la posibilidad de empezar a resolver los problemas que más les aquejan. La preocupación aumenta cada día porque en los primeros compases de las negociaciones para formar el nuevo Gobierno.

    Las recetas basadas en la austeridad y los recortes de los derechos sociales que se han aplicado en este país para afrontar la crisis económica se han desarrollado en varias etapas sucesivas que han supuesto un deterioro continuado de las condiciones de vida de este país. 

    En Bruselas es bien conocida la extraordinaria influencia del poderoso lobby de la industria alemana en Europa y en la Unión Europea.  Especialmente dominantes han sido la química y los automóviles. En ocasiones, los documentos fabricados por las grandes corporaciones industriales han servido de base para elaborar directivas o enmiendas a las mismas.

    En el laborismo en Reino Unido han ganado los principios frente a los cálculos electorales. Lo primero que reseñar del triunfo de Jeremy Corbyn es que el apoyo cosechado de militantes y simpatizantes ha sido arrollador y contra todo pronóstico: el 59,5% de los votos. 

    Cuesta trabajo admitir que con los dramáticos problemas que padecen millones de personas en este país -el paro, la pobreza, el deterioro de las condiciones de vida y las angustiosas necesidades de vivienda, por citar sólo algunos- la agenda política esté marcada por el debate de la independencia de Catalunya.

    Europa pagará caros los errores cometidos con Grecia. Desde que estalló la crisis griega en octubre de 2009, la política económica de Atenas ha sido dirigida esencialmente por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE).

    Los ciudadanos no se han tragado el discurso de la recuperación económica que ha dejado millones de desempleados y familias empobrecidas. Más de 2,5 millones de electores han abandonado al partido del Gobierno en las elecciones municipales y autonómicas del pasado mayo.

    Unas semanas antes de las elecciones generales de noviembre de 2011, personajes que iban a ocupar altos cargos en el Gobierno del Partido Popular comentaban en privado que el drástico ajuste que necesitaba el país sería tan intenso que debían mantenerlo en el máximo secreto porque de conocerse sus intenciones, no les iba a votar nadie.

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