Editorial

  • Las recetas basadas en la austeridad y los recortes de los derechos sociales que se han aplicado en este país para afrontar la crisis económica se han desarrollado en varias etapas sucesivas que han supuesto un deterioro continuado de las condiciones de vida de este país. 

    En Bruselas es bien conocida la extraordinaria influencia del poderoso lobby de la industria alemana en Europa y en la Unión Europea.  Especialmente dominantes han sido la química y los automóviles. En ocasiones, los documentos fabricados por las grandes corporaciones industriales han servido de base para elaborar directivas o enmiendas a las mismas.

    En el laborismo en Reino Unido han ganado los principios frente a los cálculos electorales. Lo primero que reseñar del triunfo de Jeremy Corbyn es que el apoyo cosechado de militantes y simpatizantes ha sido arrollador y contra todo pronóstico: el 59,5% de los votos. 

    Cuesta trabajo admitir que con los dramáticos problemas que padecen millones de personas en este país -el paro, la pobreza, el deterioro de las condiciones de vida y las angustiosas necesidades de vivienda, por citar sólo algunos- la agenda política esté marcada por el debate de la independencia de Catalunya.

    Europa pagará caros los errores cometidos con Grecia. Desde que estalló la crisis griega en octubre de 2009, la política económica de Atenas ha sido dirigida esencialmente por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE).

    Los ciudadanos no se han tragado el discurso de la recuperación económica que ha dejado millones de desempleados y familias empobrecidas. Más de 2,5 millones de electores han abandonado al partido del Gobierno en las elecciones municipales y autonómicas del pasado mayo.

    Unas semanas antes de las elecciones generales de noviembre de 2011, personajes que iban a ocupar altos cargos en el Gobierno del Partido Popular comentaban en privado que el drástico ajuste que necesitaba el país sería tan intenso que debían mantenerlo en el máximo secreto porque de conocerse sus intenciones, no les iba a votar nadie.

    Durante las últimas semanas hemos asistido al insólito ejercicio de ver a directivos bancarios impartiendo clases de educación financiera en determinados colegios —convenientemente seleccionados— que no representan ni de lejos el 1% de la población estudiantil del país.

    Desde el inicio de la crisis de Grecia en octubre de 2009, los españoles han seguido con insólito interés las peripecias y calamidades que han vivido sus ciudadanos hasta los más mínimos detalles. 

    La primera sorpresa positiva después del amplio triunfo de Syriza en Grecia es que el partido de la nueva izquierda no quiere abandonar el euro por nada del mundo. Su líder, el ingeniero civil Alexis Tsipras, no pierde ocasión para hablar desde una perspectiva europea. 

    Páginas