Oráculo impertinente

  • Hace ya diez años que lo descubrimos: vivíamos, gastábamos y nos tocábamos las narices muy por encima de nuestras posibilidades. Hemos pagado aquella juerga inenarrable (que a mí se me pasó trabajando, pero que ustedes seguramente disfrutaron mucho) con una devaluación salarial y una precariedad que nos teníamos bien merecida.

    Quizá hayan visto alguna pintada contra los turistas. Habrán oído hablar de ellas, en cualquier caso. Lo esencial de esa campaña es que no se dirige contra quienes se alojan en hoteles de cinco estrellas y comen en restaurantes de lujo, sino contra quienes alquilan pisos por días.

    Por (Periodista)
    Julio 2017

    A veces me pregunto para qué sirven los bancos. Me refiero a la banca comercial, esa que tiene oficinas en cada esquina. Mis dudas no están relacionadas con los 60.000 millones del rescate que pagaremos durante generaciones, aunque facturas como esa hacen pensar con la función que desempeñan.

    A estas alturas, casi todo el mundo es consciente de que el drama económico europeo surge de una simple palabra: schuld. En alemán, ‘deuda’ es schuld. Y ‘culpa’ es también schuld

    Ser de izquierdas siempre tuvo sus complicaciones. Hubo una época en que la militancia comunista parecía fácil: consistía en obedecer al partido, que a su vez obedecía al mandato inexorable de la historia. Qué cosas.

    Benoît Hamon, el candidato socialista a la presidencia de Francia, propone un subsidio universal para todos los ciudadanos. Los sondeos le auguran un descalabro en las urnas, pero al menos plantea la única idea nueva de una campaña electoral descorazonadora. 

    Los economistas tienen muy estudiado el concepto de riesgo. Se trata de algo relativamente simple: prever lo que puede ir mal. Hay muchísima gente que se gana la vida inventando algoritmos para calcular qué pasará si fluctúan los tipos de interés y de cambio, si suben o bajan los mercados de valores.

    Por (Periodista)
    Febrero 2017

    El lector recuerda, seguramente, la película La vida de Brian y el vigor ideológico del Frente Popular de Judea: “Vale, pero aparte de la limpieza, la medicina, la educación, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras, el agua potable y la sanidad, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?”.

    La religión y su alternativa laica, la moral (que viene a ser una religión desprovista de rango apocalíptico), son fundamentales en algo tan prosaico como la economía. A estas alturas sabemos ya que Max Weber tenía razón en general y que el capitalismo moderno es fruto de la reforma protestante.

    Por (Periodista)
    Diciembre 2016

    La economía aspira a ser una ciencia. Los economistas dicen que lo es porque en sus manuales hay muchas fórmulas matemáticas. Podría discutirse sobre el asunto. Lo que no admite discusión alguna es la calidad artística de la política económica. 

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