Oráculo impertinente

  • Ya sabemos que los científicos están, en lo que se refiere la covid-19, casi tan despistados como la gente de letras. Falta mucho por conocer sobre esta enfermedad de rasgos tan variados y alta capacidad de mutación.

    Uno mira hacia el futuro, estos días, y no ve más que noche y niebla. Evidentemente, hay futuro. Siempre lo hay. Pero aún tenemos que pasar por momentos muy duros y no podemos saber con un mínimo de certeza qué encontraremos al otro lado, el del futuro, cuando hayamos superado la pandemia y logremos convivir razonablemente con el nuevo virus.

    Algo de razón tiene, creo, Fintan O'Toole. En su libro Un fracaso heroico sostiene que la razón última del brexit es una crisis de autocompasión. Los ingleses (no cabe hablar de los británicos, porque tanto escoceses como norirlandeses votaron a favor de quedarse en la Unión Europea) se sienten víctimas y se refocilan en el sentimiento.

    Las grandes crisis económicas generan una asombrosa onda expansiva. Aunque a veces exageramos y atribuimos al Crac de 1929 casi todas las desgracias inmediatamente posteriores (Benito Mussolini había llegado ya al poder en 1922 y su copia barata en España, Miguel Primo de Rivera, gobernaba desde 1923), es cierto que el colapso del comercio internacional tuvo consecuencias horribles.

    Somos gente crédula. Han conseguido convencernos de que cuando los más ricos tienen que pagar muchos impuestos, los ricos se fugan del país. Y dejan de invertir. Y se frena la creación de riqueza. Y todo se va al garete.

    Por (Periodista)
    Diciembre 2019

    El planeta está lleno de bronca. De Hong Kong a Santiago de Chile, de Bogotá a Hong Kong, de La Paz a Bagdad, millones de manifestantes chocan contra las policías antidisturbios.

    Conversé con el alcalde de una importante ciudad latinoamericana. Era rico, conservador e inteligente y llevaba años esforzándose por sanear los miserables asentamientos urbanos bajo su jurisdicción. Había construido alcantarillas, había asfaltado, había instalado escuelas públicas y había invertido gran parte de su presupuesto en un segmento de la población que raramente vota a la derecha.

    En abril de 1815 el volcán Tambora, situado en la actual Indonesia, reventó literalmente: fue la mayor erupción en casi 20 siglos. Las cenizas que arrojó hacia los niveles altos de la atmósfera circularon en torno al planeta, lo protegieron del Sol e hicieron que 1816 fuera el famoso año sin verano.

    Por (Periodista)
    Septiembre 2019

    Llevamos ya mucho tiempo dándole vueltas al asunto del populismo. No es un fenómeno nuevo, por supuesto. Ni es fácilmente definible, porque lo hay de todos los colores y cataduras. Para discernir en qué consiste resulta útil un proceso de eliminación.

    Nos hemos habituado a eso que llamamos “cumbres”. Dirigentes políticos más o menos poderosos se reúnen en algún  lugar para ponerse de acuerdo en tal asunto o tal otro. Damos por supuesto que cada uno de ellos acude con un objetivo o una idea e intenta convencer a los demás.

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