Oráculo impertinente

  • Por (Periodista)
    Diciembre 2015

    La  Navidad, como todo, tiene una concisa definición económica: es la época en que se compran los regalos de este año y se paga con dinero del año próximo. Eso supone deuda, queridos amigos. 

    Por (Periodista)
    Noviembre 2015

    La economía, queridos amigos, tiene una médula darwinista. Como la vida misma. Y no creáis que me refiero solamente al capitalismo, porque las experiencias socialistas conocidas hasta la fecha resultaron de un darwinismo tan áspero como la policía húngara.

    Por (Periodista)
    Septiembre 2015

    El lector perspicaz habrá percibido ya que la economía mundial no marcha del todo bien. Tal vez el lector haya llegado a intuir, incluso, las dos cuerdas que forman el nudo que nos ahoga: la cuerda de la deuda excesiva y la cuerda del crecimiento escaso. 

    Por (Periodista)
    Septiembre 2015

    Hay que admitirlo: tenemos un talento especial para agravar cualquier problema. No importa que el problema sea de por sí gravísimo. Si nos dejan hacer, podemos empeorarlo hasta límites inconcebibles.  Un ejemplo entre muchos es la droga. 

    Por (Periodista)
    Julio 2015

    La solución de los problemas europeos es fácil. Podría bastar con elegir algún oscuro lugar en Brandeburgo o Prusia, fundar allí una gran ciudad y llamarla, por ejemplo, Merkelandia.  Lo digo en serio. La solución la ideó un señor llamado Alexander Hamilton, que nació en una isla caribeña y fue el auténtico fundador de Estados Unidos.

    Por (Periodista)
    Junio 2015

    La sátira más feroz contra la guerra fue publicada por Joseph Heller en 1961. Se trata de una novela llamada Catch 22, o Trampa 22

    La economía europea, y muy especialmente la española, ha entrado en una fase cuántica. ¿Recuerdan la paradoja de Schrödinger? Dice que si ponemos un gato en una caja que contiene un mecanismo letal que sólo el gato puede activar.

    Un ahorrador es un acreedor. Cuanto más ahorra uno, más se endeuda otro. Salvo en casos muy específicos, como el de los narcotraficantes de poca monta y los políticos corruptos más novatos, que guardan el dinero en bolsas de basura, el ahorro significa crédito.

    Es una lástima, se dice a veces, que los ciudadanos se hayan visto degradados a la condición de consumidores. La queja resulta discutible. Ojalá a los ciudadanos se les tratara como a consumidores.

    Creo que quienes se atreven a hacer predicciones son necesariamente tontos o deshonestos. Inscríbanme, por favor, en el bando de los tontos porque, igual que el mes pasado, voy a escudriñar el futuro para que sepan ustedes a qué atenerse.

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